En el oeste de Bolivia, miles y miles de caminos perfectamente rectos están grabados en el suelo, creando una vista increíble.

Estas líneas conocidas como geoglifos, fueron grabadas en el suelo durante un período de 3.000 años por indígenas que vivían cerca del volcán Sajama. Se desconoce exactamente cuándo o por qué se construyeron, pero siguen siendo un misterio, ya que es difícil imaginar cómo la construcción de algo de tal magnitud podría ser anterior a la tecnología moderna.

Las líneas de Sajama cubren un área de aproximadamente 22,525 kilómetros cuadrados, o 8,700 millas cuadradas. Son líneas perfectamente rectas, formadas en una red o web. Cada línea individual tiene 1-3 metros, o 3-10 pies de ancho. Las líneas más largas miden 20 kilómetros o 12 millas de longitud. La creación de estas líneas sin la ayuda de la tecnología moderna es una maravilla. Estaban grabados en el suelo raspando la vegetación a un lado y eliminando el material oscuro de la superficie que consiste en tierra y rocas oxidadas, para revelar una subsuperficie luminosa. La precisión de las líneas de Sajama es notable. Según los estudiosos de la Universidad de Pensilvania

"Líneas de Sajama Bolivia"

Algunos creen que los indígenas usaron las líneas como una herramienta de navegación durante las peregrinaciones sagradas. Wak’as (santuarios), chullpas (torres funerarias) y aldeas se intercalan entre las líneas, creando un paisaje cultural.

Las líneas de Sajama fueron encontradas en 1932 por el viajero Aimé Felix Tschiffely. Unos años más tarde, el antropólogo Alfred Metraux publicó un trabajo de campo etnográfico sobre los pueblos Aymará y Chipaya de la región de Carangas, trayendo las líneas y el paisaje cultural a la atención de los estudiosos. Más recientemente, la Fundación Landmarks ha trabajado para proteger las líneas de amenazas de erosión, desarrollo sin control y turismo en el área, y otros peligros que surgen de la ausencia de un plan de manejo. Han estudiado las líneas y creado una base de datos para ayudar a protegerlos. Trabajando en estrecha colaboración con la Universidad de Pensilvania, la Fundación Landmarks ha creado el “Proyecto Tierra Sajama”, que utiliza herramientas de medios digitales analíticos como los sistemas de información geográfica (SIG) para mapear, describir y analizar las líneas. El Proyecto Tierra Sajama logró los objetivos de:     Crear una base de datos computarizada de mapas e información pertinente sobre las líneas, la vegetación local y la topografía relevante     Analizar e interpretar los patrones y significados de varias características de la tierra, tales como santuarios en las montañas y estructuras religiosas para determinar posibles alineaciones a las líneas sagradas     Desarrollar propuestas que brinden una protección a largo plazo de las líneas y una mejor apreciación del paisaje sagrado Desafortunadamente, el mapeo analítico del tamaño, la forma y la ubicación de las líneas Sajama no responde a las muchas preguntas que quedan, como quién las creó, cuál fue su propósito y qué herramientas usaron. Responder estas preguntas puede ayudarnos a entender otra parte de la historia humana. Por ahora, tendremos que seguir maravillándonos con la vasta área cubierta por las líneas, y la cantidad de esfuerzo que debe haber llevado para crearlas, sin entender completamente su propósito o función.

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