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Más del 80% de la personas que viven en áreas urbanas del planeta donde se monitorea la calidad del aire están expuestas a niveles de contaminantes que superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, OMS.

"La contaminación del aire, debido a altas concentraciones de partículas pequeñas y finas, es el mayor riesgo ambiental a la salud y causa más de tres millones de muertes prematuras a nivel global cada año", agrega la OMS.

¿Pueden los árboles ser parte de la solución al problema? 

El interrogante no es fácil de responder en detalle, pero dos científicos en Estados Unidos llevan años dedicados a indagar en esta incógnita. Y sus hallazgos son sorprendentes.

La necesidad de disminuir la contaminación en ciudades es imperiosa. El principal riesgo es que esas partículas son las que penetran profundo en los pulmones.  Otro problema particularmente grave en Europa es el del dióxido de nitrógeno que proviene principalmente de los vehículos diésel.

Cuando la contaminación es mayor, las personas con un historial o enfermedad crónica requerirán más medicamentos, pero incluso las personas saludables sufrirán las consecuencias.

La contaminación ha sido relacionada por diferentes estudios en los últimos años a un mayor riesgo de enfermedades al corazón, cáncer, accidentes cerebrovasculares y demencia. Dado el enorme riesgo de la contaminación para la salud, ¿qué impacto pueden tener los árboles?

 

 

  • Árboles que "inhalan" la contaminación

Kamran Abdollahi es profesor de ciencias forestales urbanas en el Centro de Agricultura y Extensión del Sur en Baton Rouge, Luisiana, en Estados Unidos. Las coníferas, como esta secuoya roja, tiene hojas todo el año. Y sus hojas con cera facilitan la adherencia de partículas.

Con sus monitores portátiles, Abdollahi ha registrado niveles de dióxido de nitrógeno de 120 partes por billón en avenidas y 100 partes por billón bajo los árboles, lo que sugiere un impacto positivo de la vegetación.

Los árboles extraen contaminantes en dos formas principales, según explicó a Crowdscience de la BBC David Nowak, quien ha venido investigando su impacto en las ciudades durante más de 20 años y trabaja con el Servicio Forestal de Estados Unidos en Siracusa, en el estado de Nueva York. Y durante el día los árboles también evaporan agua reduciendo la temperatura del aire.

  • Pinos y olmos

Lo ideal es que el árbol que se seleccione para una ciudad tenga muchas hojas y sea de gran tamaño, según Nowak. "Quieres que haya un gran intercambio de gases no sólo para extraer la contaminación sino para reducir la temperatura".

Las coníferas tienden a ser mejores en remover partículas porque tienen hojas todo el año y están recubiertas de cera, por lo que las partículas tienden a adherirse, de acuerdo al investigador del Servicio Forestal estadounidense. Y en cuanto a los árboles de hojas caducas una de las mejores especies es el olmo, porque tienen hojas con un textura rugosa que es buena para captar partículas y además emiten menos compuestos orgánicos volátiles.

Estos compuestos son los que dan, por ejemplo, su aroma a los pinos, pero pueden reaccionar con otras sustancias e incrementar los niveles de ozono. Tal vez más importante que saber cuál es la especie ideal para combatir la contaminación es preguntar cuál es el paisaje ideal. "A lo largo de calles y avenidas es bueno es bueno enmarcar estas vías con filas de árboles, lo que desvía las partículas hacia arriba e impide que muchas se trasladen a las aceras donde camina la gente".

Pero en espacios muy cerrados, en que a veces se planta árboles a ambos lados de la calle cuyas copas se tocan formando un arco, "puede ser que se invierta el efecto y se atrape la contaminación".

 

Se  estima que los árboles retiran típicamente menos del 1% de la contaminación. Pero el porcentaje puede llegar en algunos casos al 15%.

Puede parecer poco, pero estamos hablando de toneladas de partículas. Más del 80% de la personas que viven en áreas urbanas del planeta donde se monitorea la calidad del aire están expuestas a niveles de contaminantes que superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

"A nivel general encontramos que los árboles en las ciudades de Estados Unidos impiden 850 muertes al año y más de 670.000 casos de episodios respiratorios agudos".

Plantar árboles en la ciudades sí disminuye la contaminación, pero la respuesta no es simple.

Las especies deben ser seleccionadas con cuidado. Y si queremos que los árboles extraigan la mayor cantidad de contaminantes, debemos recordar que el tamaño es una variable crucial.

Publicado en Medio Ambiente
Miércoles, 08 Marzo 2017 11:18

¿El olor a lluvia contiene bacterias?

Cuando el suelo está seco y comienza a llover el aire se impregna de un aroma agradable y característico, el olor a lluvia o petricor. Su origen está en un compuesto que se conoce como geosmina, y que es una molécula producida por unas bacterias inofensivas y muy abundantes en el suelo: las Streptomyces. Según concluyeron en 2015 científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), parece ser que cuando una gota de lluvia aterriza en el suelo, genera unas burbujas que facilitan que esta molécula se disperse en forma de aerosol.

Pero no solo eso. En 2015 también se comprobó que el impacto de las gotas de lluvia es capaz de producir aerosoles repletos de bacterias y virus presentes en el suelo. Ahora, en un artículo publicado en Nature Communications, los mismos investigadores del MIT han comprobado que la lluvia es un medio fantástico para la dispersión de las bacterias, porque cada gota puede estar cargada con miles de microbios y viajar distancias considerables para ellas. Además, han averiguado que la lluvia moderada y los suelos arenosos y calientes (a unos 30 grados) son los mejores para conseguir la máxima dispersión.

                                                                                                                        

La mayor parte de las bacterias, y en especial las que viven en el suelo, son inofensivas para el ser humano, por lo que respirar el inocente olor a lluvia no tiene ningún riesgo. Pero, según ha explicado Cullen Buie, primer autor del estudio, este trabajo tiene implicaciones a la hora de entender cómo se debe controlar los patógenos que atacan a las plantas. «Hemos descubierto que la lluvia puede dispersar los microbios más lejos. Y que los aspersores también pueden hacerlo. Así que esto tiene importancia a la hora de intentar contenerlos».

 

Los investigadores han concluido que, en total, las lluvias pueden ser las responsables de la dispersión de entre el uno al 25 por ciento de todas las bacterias del suelo.

La investigación comenzó cuando científicos británicos compartieron sus sospechas de que la lluvia parecía estar aumentando la frecuencia de las infecciones de meliodosis. Esta es una infección pulmonar causada por una bacteria patógena conocida como Burkholderia pseudomallei, y suele aparecer en países del sudeste asiático y al norte de Australia.

Creen que la lluvia puede ser un factor importante en las infecciones de plantas

«Los investigadores británicos encontraron un aumento considerable en el número de infecciones que aparecían después de la lluvia, y sugirieron que esta bacteria podía ser dispersada por las gotas», ha recordado Buie. Por eso, su equipo y él decidieron averiguar si en general la lluvia era un mecanismo importante para la dispersión de bacterias.

Para comprobar esta hipótesis en el laboratorio, trataron de reproducir allí seis tipos de suelo y la dispersión de tres especies (inofensivas) de bacterias. Además, simularon distintos tipos de lluvia cambiando la altura desde las que dejaban caer las gotas, y cambiaron las temperaturas del suelo para tener en cuenta el efecto del clima, (entre otras cosas, el calor facilita la dispersión de aerosoles y compuestos volátiles).

Después de hacer caer las gotas sobre una superficie impregnada por bacterias, recogieron las gotas de los aerosoles en un disco, y luego las trasladaron a un medio de cultivo.

Publicado en Medio Ambiente

Se presume que una mala calidad del aire, convertida en contaminación, se ha cobrado la vida de 10 mil personas cada año en la capital mexicana.

La contaminación en la Ciudad de México ha caído, pero no al ritmo que lo hacía antes, después e dos décadas de combate exitoso. La lucha está en un empate .

Para 1992, el momento en el que la capital fue distinguida como la ciudad más contaminada del mundo por las Naciones Unidas.

Los contaminantes son asociados directamente a 9600 muertes cada año en la zona metropolitana del Valle de México, según el Instituto Nacional de Salud Pública.

Con respecto a las condiciones geográficas y meteorológicas, un parque vehicular que aumenta al doble que la tasa de natalidad y el crecimiento desmesurado de la mancha urbana completan el cóctel de riesgos a la salud. “La Ciudad de México está entrando en un problema muy serio de sustentabilidad”, afirmó Exequiel Ezcurra, científico de la Universidad de California.

La capital estableció un programa denominado “Hoy no circula”, el cual restringe el uso de los automóviles un día a la semana de acuerdo con sus emisiones, y las inspecciones (o verificaciones) periódicas de los contaminantes que emanan de los vehículos.

Otras de las acciones tomadas han incluido la erradicación de la industria pesada de la ciudad, la reducción del azufre en las gasolinas y la homologación del monitoreo de la polución con estándares internacionales.

En cuanto a las cifras se refiere, desde 1989 a 2012 las concentraciones de dióxido de azufre bajaron un 89%; las de monóxido de carbono un 79%; las de partículas de 10 micrómetros, un 66%, y las de ozono, una tercera parte, según datos oficiales.

 

Publicado en Medio Ambiente

Un equipo de científicos de la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, ha declarado que la contaminación aérea del condado de Los Ángeles contribuye a que los niños de origen latinoamericano que viven en ese lugar desarrollen obesidad y diabetes tipo 2.

De acuerdo con lo publicado por la revista de la Asociación de Diabetes Estadounidense, los niños de origen latinoamericano, en su mayoría mexicanos, los altos indices de contaminación aérea que sufre la ciudad de Los Ángeles contribuyen a que éstos desarrollen problemas graves de obesidad.

Los especialistas realizaron entre 2011 y 2012, un análisis de los niveles de insulina y glucosa de 314 menores latinos de 8 a 15 años, que permanecieron bajo supervisión médica durante alrededor de 3,4 años que vivían  en esa zona de EU

Los datos indicaron que, al cumplir 18 años, los participantes tuvieron una sensibilidad más baja a la insulina y eso contribuía al desarrollo de dichas enfermedades debido a la contaminación.

Michael Goran, uno de los investigadores, informó que la exposición demasiado alta a la contaminación aérea durante la niñez “aumenta el riesgo” de que los niños hispanos se conviertan en obesos y, de forma independiente, “de que desarrollen diabetes tipo 2”.

Ante esta situación los especialistas emitieron una serie de medidas para evitar que los niños sufran de sobrepeso por la contaminación:

 

Publicado en Salud

Un grupo de científicos mexicanos hallaron un hongo fitopatógeno que puede degradar un aditivo de los plásticos en tan solo 60 horas, informó  el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Los científicos, encabezados por la especialista en Biotecnología, Carmen Sánchez, señaló que la especie “Fusarium culmorun” produce unas enzimas llamadas “cutinasas”, las cuales tienen el poder de degradar plastificantes.

Los plastificantes proporcionan flexibilidad a los plásticos que contienen. Por ello, se utilizan en muchos productos de la vida cotidiana como los tubos, los cables, los revestimientos de suelos y los sistemas de techos, entre otros.

Este análisis es de gran relevancia porque el plástico tarda en degradarse entre 100 y 1.000 años dependiendo de su composición química, razón por la cual representa una amenaza para el medio ambiente una vez que se desecha.

La especialista añadió que los plastificantes se encuentran en las tintas que se usan en las industrias papeleras y como componentes de los adhesivos que se encuentran en los sobres de papel y cajas de cartón.

 

Publicado en Medio Ambiente

Un equipo de científicos japoneses ha publicado un estudio sobre la bacteria 'Ideonella sakaiensis 201-F6', que puede descomponer uno de los plásticos más utilizados en el mundo, el tereftalato de polietileno, también conocido como PET o poliéster.

El equipo de investigación ha estudiado varios cientos de muestras de desechos de PET antes de encontrar una colonia de organismos que usan el plástico como principal fuente de alimento. Además, los científicos descubrieron que esta especie de bacterias degrada el plástico de baja calidad casi completamente en seis semanas. 

"Nuestro estudio es solo el inicio del desarrollo de una tecnología que pueda descomponer el material de PET que se desperdicia a escala industrial. Y lo haremos utilizando el grupo de bacterias 'Ideonella sakaiensis' o enzimas de la cepa tan pronto como sea posible", señaló Kohei Oda, autor principal del estudio.

Publicado en Medio Ambiente

Valentín Gálvez Salas, estudiante de la Facultad de Ingeniería Química, diseñó una máquina capaz de generar nuevas fuentes de energía, esto al convertir aceite de cocina en biodiesel y de las botellas de plástico en gasolina. Indicó que estos podrían ser usados para sustituir los combustibles fósiles que usan los vehículos de transporte público, así como reducir los índices de contaminación del medio ambiente.

 La idea fue incubada en el Centro de Innovación y Competitividad Empresarial (CICE) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUA), esto a fin de crear una compañía con el nombre de EMISIÓN MX.

 Indicó que actualmente ya cuentan con tres productos para su comercialización como es un aditivo para diesel, biodiesel premium y biodiesel estándar. El diseño de la máquina cuenta con un reactor de pirólisis, que permite la descomposición química de las botellas de plástico, para transformarlas en fuentes de energía útiles.

Para la producción de biodiesel primero se hace una mezcla de aceite con alcohol, metanol y sosa caústica, posteriormente, por medio de unas bombas, el compuesto sube y baja a un tanque de almacenamiento, hasta llegar a un horno con temperaturas que van de 100 a 150 grados. Tras calentarse, la sustancia sube nuevamente a un mezclador estático para caer en un tanque de reposo, donde se lleva a cabo la separación del biodiesel y de la glicerina.

 Afirmó que por cada litro de aceite que es procesado se obtiene un litro de biocombustible y 200 mililitros de glicerina, mismos que son utilizados para generar la energía necesaria para el funcionamiento del horno de pirólisis.

 

Publicado en Medio Ambiente

Una  nueva era geológica, bautizada Antropoceno, se pudo haber producido a mediados del siglo pasado y se vio marcada por el consumo masivo de materiales como el aluminio, el hormigón, los plásticos y las consecuencias de las pruebas nucleares en todo el planeta.

 A ello hay que sumar el incremento de las emisiones de gases que han provocado el llamado efecto invernadero, así como una invasión sin precedentes de especies en ecosistemas distintos al suyo.

 Los científicos se plantean en su estudio hasta qué punto las acciones humanas registradas son medibles en los estratos geológicos y hasta qué punto esta nueva era geológica se diferencia de la anterior, el Holoceno, que comenzó hace 11,700 años, cuando se produjo el retroceso de los glaciares tras la última glaciación.

 En el Holoceno, las sociedades humanas aumentaron la producción de alimentos con el desarrollo de la agricultura, construyeron asentamientos urbanos y aprovecharon los recursos hídricos, minerales y energéticos del planeta.

 En cambio, el Antropoceno es una época de rápidos cambios ambientales provocados por el impacto de un aumento de la población y el consumo, sobre todo tras la llamada “gran aceleración” de mediados del Siglo XX, según los investigadores.

 Los humanos han cambiado en tal medida el sistema de la Tierra que han dejado una serie de señales en los sedimentos y en el hielo de los polos lo suficientemente distintivas como para justificar el reconocimiento del paso a una época geológica nueva.

 

Publicado en Medio Ambiente
Lunes, 04 Enero 2016 10:10

¿Ropa que limpia el aire?

Un nuevo aditivo transformaría la ropa ordinaria en auténticos succionadores del óxido de nitrógeno presente en la atmósfera, que la combustión de automóviles ha ido acumulando a lo largo de las décadas.

Investigadores de la Universidad Sheffield y el Colegio de Moda en Londres, están desarrollando una vestimenta con la misma tecnología de los cristales autolavables, consistentes en nanopartículas de dióxido de titanio que atrapan el nitrógeno del aire.

La vestimenta se llama ropa catalítica. El aditivo es completamente inofensivo y el aire alrededor de la persona que utilice la prenda será más puro y las nanopartículas no se pueden ver a simple vista.

El estudio asegura que un usuario de esta ropa sólo necesitaría lavarla una vez con el aditivo, removiendo 5 gramos de nitrógeno por día, lo equivalente a lo que produce un auto familiar.

 

Publicado en Notas Curiosas
Viernes, 18 Diciembre 2015 10:39

La solución a la contaminación en China es...

Una nueva empresa canadiense cree haber descubierto la solución a la fulminate contaminación en China: vender aire fresco embotellado.  El aire de montaña proviene, según la empresa, de las Rocallosas. La compalía Vitality Air dice que ya vendió una primera tanda de 500 botellas de aire fresco de la ciudad canadiense de Banff y que está tomando órdenes para un próximo embarque de 1000 botellas.

¿Cuánto cuesta? Cada botella cuesta entre 14 y 20 dólares,dependiendo del tamaño.

No queda claro de qué manera el aire atrapado en una botella puede resolver la terrible contaminación en China, donde la "alerta roja" esta en su punto máximo en especial en Beijing donde una nube muy intensa de humo blanco y tóxico lo cubre completamente.

Publicado en Medio Ambiente
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