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Varios geólogos japoneses aseguran que han encontrado un tercer elemento, además del hierro y níquel, que compone el núcleo de la Tierra. Se trataría del silicio, el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre después del oxígeno. Los resultados de las investigaciones han sido dados a conocer en la conferencia de la Unión Geofísica Estadounidense.

"Creemos que el silicio es uno de los elementos principales y que en un 5 % compone la aleación líquida del núcleo terrestre, junto al hierro y al níquel", declaró el investigador principal del estudio Eiji Ohtani, científico de la Universidad de Tohoku.

Los resultados de estas investigaciones fueron alcanzados después ejecutar en laboratorio un modelo computacional del núcleo de la Tierra. Anteriormente se conocía que el núcleo terrestre, con un radio aproximado de 1.200 kilómetros, se componía en un 85 % de hierro y un 10 % de níquel, quedando el 5 % restante para un 'elemento oculto' desconocido hasta ahora.

Este descubrimiento ayudaría a comprender de una mejor manera cómo lucía el interior de la Tierra en sus etapas tempranas de formación y su posterior evolución. 

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Unos integrantes de la Universidad de Leeds (Reino Unido) han detectado una inmensa corriente de hierro fundido en el núcleo externo de la Tierra tras analizar las imágenes de rayos X captadas por tres satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea (AEE).

Esos documentos gráficos, que sirven para analizar el campo magnético del interior de la Tierra, permitieron que los científicos atravesaran de manera virtual los 3.000 kilómetros de roca que separan la superficie del núcleo de nuestro planeta y encontraran ese 'río de hierro' subterráneo.

 

Phil Livermore, uno de los investigadores, ha indicado que se trata de "una franja de hierro fundido que rodea el Polo Norte" que se mueve alrededor de 40 kilómetros al año, a una velocidad tres veces superior a las que se pueden apreciar en el núcleo externo de la Tierra.

El hallazgo de esta corriente de 420 kilómetros de ancho que se dirige de este a oeste ha confirmado los indicios de averiguaciones anteriores, que ya indicaban que existía algo indefinido debajo de Alaska y Siberia.

Además, este descubrimiento supone un paso "extremadamente importante para saber cómo funciona el interior de nuestro planeta", del que conocemos menos cosas que del Sol, como ha confirmado Chris Finlay, otro de los investigadores.

Publicado en Astronomía

Los científicos lo describen como una especie de "corriente en chorro" que fluye hacia el oeste y está bajo Alaska y Siberia.

Se trata de un río de hierro líquido que se esconde en el núcleo externo de la Tierra y, tal y como fue anunciado en la conferencia anual de la Unión Geofísica de EE.UU. en San Francisco, California, influye y altera el comportamiento del campo magnético de nuestro planeta.

"Esta corriente se mueve unos 50km al año", le dijo a la BBC Chris Finlay, del Instituto Nacional del Espacio de la Universidad Técnica de Dinamarca.

"Quizás no suene a mucho en la superficie de la Tierra, pero hay que recordar que se trata de un metal líquido muy denso y requiere de grandes cantidades de energía para moverse, así que este es probablemente el movimiento más rápido que tengamos dentro de la Tierra sólida", agregó.

Ilustración del campo magnético de la Tierra
"La mayor parte del campo magnético de la Tierra se genera por convección de hierro fundido en el núcleo exterior. El campo nos protege de la radiación espacial"

Esta masa de metal se deduce a partir de las mediciones hechas por tres satélites europeos Swarm que están mapeando el campo magnético de la Tierra a fin de entender su funcionamiento.

La mayoría de personas pueden estar familiarizadas con la corriente atmosférica, ese cinturón de aire que fluye rápidamente a grandes altitudes y que los aviones aprovechan para llegar más rápido a su destino.

Chris Finlay compara esta corriente con lo que ocurre en el centro de la tierra, pero en vez de aire es metal y se mueve a 3.000km bajo nuestros pies.

 

Expertos estiman que el chorro es de unos 420 km de ancho y rodea la mitad de la circunferencia del planeta.

Su comportamiento es crítico -según los científicos- para la generación y mantenimiento del campo magnético global.

Ilustración satélites Swarm

"Es muy probable que este chorro haya estado ahí durante cientos de millones de años", comentó Phil Livermore, de la Universidad de Leeds, Reino Unido, y jefe del estudio.

Para los especialistas, esta masa líquida probablemente se alinea en la frontera de dos regiones diferentes del núcleo de la Tierra.

Estos límites se conocen como "cilindro tangente", porque imaginan que es un tubo que rodea el núcleo interno sólido que hay funcionando a lo largo del eje de la rotación de la Tierra.

"Por supuesto, se necesita una fuerza para mover el fluido hacia el cilindro tangente", dijo el profesor Rainer Hollerbach, también de Leeds y coautor del artículo.

"Esto podría ser proporcionado por la flotabilidad, o quizás producirse a partir de los cambios en el campo magnético dentro del núcleo."

Aunque el equipo cree que entiende qué tan ancha y larga es esta corriente, la profundidad a la que desciende es incierta.

Publicado en Astronomía

Sabemos que el núcleo de la Tierra está hecho de hierro, pero no es así. La respuesta puede ser aún más sorprendente: geofísicos de la Carnegie Institution de Washington han insinuado que puede haber un cristal enorme en el centro de la Tierra.

Todo comenzó en 1995 cuando descubrieron algo asombroso: las ondas sísmicas van cerca de 4 segundos más deprisa cuando viajan de polo a polo que cuando lo hacen a través del ecuador. Esto quiere decir que el núcleo sólido de la Tierra es anisótropo, esto es, no tiene las mismas propiedades en todas direcciones.

 

Ronald Cohen de la Carnegie Institution de Washington explicaba así la situación: “Sabemos que hay cierto tipo de estructura pero no sabemos qué es”. De ahí que él y su equipo fijaran su mirada en el superordenador CRAY C90 del Centro de Supercomputación de Pittsburgh para intentar entender qué le pasa al núcleo de hierro sólido de nuestro planeta.

En la superficie el hierro puede presentarse en tres determinadas formas cristalinas: empaquetamiento cúbico centrado (cc), empaquetamiento cúbico centrado en las caras (ccc) y empaquetamiento hexagonal compacto (hc).

Hasta ahora se pensaba que el hierro del centro de la Tierra se presentaría en la primera forma (cc), pero los detallados cálculos del CRAY demuestran que esa estructura cristalina no puede existir a esas presiones y temperaturas, pero sí las otras dos. Es más, el empaquetamiento hexagonal del hierro es el que mejor se ajusta a los datos sísmicos.

Publicado en Astronomía

Sabemos que el núcleo de la Tierra está hecho de hierro y podemos estar tentados a pensar que se trata de un bloque como a los que estamos acostumbrados a ver, pero no es así. La respuesta puede ser aún más sorprendente: geofísicos de la Carnegie Institution de Washington han insinuado que puede haber un cristal enorme en el centro de la Tierra.

Todo comenzó en 1995 cuando descubrieron algo asombroso: las ondas sísmicas van cerca de 4 segundos más deprisa cuando viajan de polo a polo que cuando lo hacen a través del ecuador. Esto quiere decir que el núcleo sólido de la Tierra es anisótropo, esto es, no tiene las mismas propiedades en todas direcciones.

En la superficie el hierro puede presentarse en tres determinadas formas cristalinas: empaquetamiento cúbico centrado (cc), empaquetamiento cúbico centrado en las caras (ccc) y empaquetamiento hexagonal compacto (hc). Hasta ahora se pensaba que el hierro del centro de la Tierra se presentaría en la primera forma (cc), pero los detallados cálculos del CRAY demuestran que esa estructura cristalina no puede existir a esas presiones y temperaturas, pero sí las otras dos. Es más, el empaquetamiento hexagonal del hierro es el que mejor se ajusta a los datos sísmicos.

Pero lo realmente sorprendente es que esa anisotropía tan pronunciada puede ser originada por un único gran cristal de hierro. La otra explicación, que el núcleo esté compuesto por miríadas de cristales, presenta el inconveniente de que para explicar esa anisotropía todos los cristales deben estar orientados en la misma dirección.

 

Publicado en Ciencia y Tecnología

 Thor, el temido dios del trueno de la mitología nórdica, ha sido elegido por los científicos del Laboratorio Nacional Sandia (EE.UU.) para bautizar a su última creación: un acelerador preparado para estudiar materiales en condiciones extremas que reproduce la presión que hay en el núcleo de la Tierra, algo equivalente a 1 millón de atmósferas.

Una de las principales ventajas de Thor sobre sus antecesores es que es mucho más pequeño, ya que ocupa apenas 600 metros cuadrados. Gracias a su campo magnético, similar al del centro de la Tierra, Thor permitirá analizar la resistencia y los efectos de este tipo de presión sobre diversos materiales.

Otra de las ventajas que garantiza la eficiencia de este nuevo acelerador es que su moderna tecnología evita todo tipo de pérdida de energía y utiliza cientos de nuevos y pequeños capacitores. Thor, que si bien no es más potente, es mucho más práctico y preciso

Publicado en Notas Curiosas