RT Vermilion - шаблон joomla Скрипты

 

 

 

Un grupo de astrónomos de la NASA, ha detectado varios cometas 'suicidas' hundiéndose en la estrella joven HD 172555  situada a unos 95 años luz de la Tierra. El hallazgo fue posible gracias a las observaciones del telescopio espacial Hubble que detectó dos fenómenos por separado con un intervalo de seis días.

La estrella donde ocurrieron estos fenómenos se encuentra en la Asociación estelar de Beta Pictoris, que es el conjunto de estrellas jóvenes más cercano a la Tierra. La propia HD 172555 tiene  la antigüedad   de 23 millones de años y es considerada 'adolescente' en comparación con el Sol, que tiene 4.600 millones de años de edad.

El hallazgo permitirá saber más sobre el efecto que la caída de estos cometas pudo tener en las etapas tempranas de nuestro sistema solar y también en actualidad, ya que, precisamente, estos objetos espaciales tal vez transportaron agua a la Tierra y a otros planetas

Los astrónomos no vieron exactamente a los cometas cayendo de la órbita de la  estrella, sino que detectaron el movimiento rápido de gases de silicio y de carbono a una velocidad de 580.000 kilómetros por hora cerca del disco.

La explicación más probable es que los gases de formaron después de que unos objetos parecidos a cometas se fragmentaron al atravesar este disco, Sin embargo, sin más datos adicionales no se puede saber con certeza si de verdad se trata de cometas o de algún otro tipo de objeto, como asteroides.

Publicado en Astronomía

Una imagen del telescopio espacial Hubble de la NASA captó el momento en que una galaxia es estrangulada por 'hilos' de polvo, mientras desde su interior la 'devora' un agujero negro supermasivo.

La galaxia denominada NGC 4696 es la más luminosa del cúmulo Centauro; está ubicada a 150 millones de años luz de la Tierra y, de acuerdo con las imágenes divulgadas por la NASA, es 'devorada' desde su interior. En ese sentido, el Hubble detectó cómo se desgarra en filamentos de polvo que rodean su centro y forman un espiral alrededor del agujero negro, que los arrastra hasta consumirlos.

Estos filamentos se unen y se dirigen hacia el centro de NGC 4696, conectando el gas que forma la galaxia con su núcleo, explicaron desde la Agencia Espacial Europea (ESA) y agregaron que "cada uno de estos filamentos de polvo tiene un ancho de unos 200 años luz y una densidad diez veces mayor al gas circundante".

En ese sentido, la ESA insistió en que la extraña apariencia de la galaxia deriva del agujero negro activo en su núcleo, que calentó las regiones interiores de  NGC 4696 y provocó la expulsión del material hacia el exterior.

"Las corrientes de gas caliente burbujean hacia el exterior arrastrando el material a los filamentos. El campo magnético de la galaxia también es barrido con este movimiento, limitando y esculpiendo el material dentro de los filamentos que, en el centro de la galaxia, se enrollan en forma de espiral alrededor del agujero negro supermasivo que los arrastra y los consume", concluyeron los especialistas.

Publicado en Astronomía

Gracias a las nuevas imágenes captadas por  del telescopio espacial Hubble de la NASA los científicos han comprendido el por qué las zonas  exteriores de los brazos espirales de la Galaxia NGC 278, en la que en el momento actual se están formando estrellas de forma muy activa, permanecen 'muertos'.

La Galaxia NGC 278 es un gran cúmulo globular de estrellas en las afueras de la Vía Láctea; se encuentra en la constelación de Casiopea, a 40 millones de años luz de la Tierra.

Con las fotografías nuevas, obtenidas por la cámara WFPC2, los astrónomos descubrieron el secreto de Casiopea. Estas imágenes evidencian que NGC 278 chocó con una galaxia pequeña, que tenía grandes reservas de gas neutro.

El choque hizo que la parte central de NGC 278 se encendiera. Al mismo tiempo, el polvo de la galaxia muerta fue a parar a las zonas periféricas de los brazos de NGC 278. Por eso quedaron más oscuros que antes. De esta forma se explica el misterio de la galaxia.

 

Publicado en Astronomía

 

El telescopio espacial Hubble de la NASA ha detectado unas gigantes esferas de plasma fundido que viajan a impresionantes velocidades en el espacio exterior a 1.200 años luz de nuestro planeta. Este descubrimiento sirvió de base para una publicación científica.

Durante 11 años, los científicos utilizaron el telescopio para observar el comportamiento de la estrella de carbono V Hydrae en extinción y descubrieron una cadena de gigantescas bolas de un tamaño dos veces mayor a Marte, que alcanzan temperaturas casi dos veces superior a la superficie de nuestro Sol. Estas monstruosas esferas viajan a una velocidad de 850.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, podrían recorrer una distancia similar a la existente entre la Tierra y la Luna en tan solo 30 minutos.

Una de las teorías que se manejan es que habrían sido expulsadas por un grupo desconocido de estrellas que orbitan alrededor de una gigante roja, como parte de una 'lluvia estelar' que ha ocurrido cada ocho años y medio durante los últimos cuatro siglos.

Según esa teoría, el grupo de estrellas absorbía energía de la V Hydrae para formar esferas que posteriormente fueron lanzadas al espacio. Este fenómeno permitiría a los científicos explicar la enorme cantidad de esferas brillantes alrededor de estrellas en extinción que han sido observadas por el telescopio Hubble desde el inicio de su operación en 1990. 

Publicado en Astronomía

Confirmado. El telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA ha podido confirmar mediante la técnica de microlente gravitacional, la presencia de un planeta que orbita no una, sino dos estrellas enanas rojas.

El planeta se encuentra a 8.000 años luz de distancia hacia el centro de la Vía Láctea y orbita este dúo estelar a 450 millones de kilómetros de ellas, por lo que tarda en dar una vuelta completa unos 7 años terrestres,algo así como la distancia desde el cinturón de asteroides al Sol.

El sistema del planeta más el par de estrellas, ha sido bautizado como OGLE-2007-BLG-349;  se encuentran a nada menos que a 11 millones de kilómetros de distancia, 14 veces el diámetro de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra.

Gracias a la espectacular nitidez de las imágenes que toma el Hubble, los astrónomos pudieron observar que la luz de las estrellas del sistema de lente en primer plano era demasiado débil para tratarse de una única estrella, pero tenía el brillo adecuado de dos enanas rojas cercanas que orbitan en entre sí.

Ahora que los astrónomos han podido demostrar la eficacia para detectar planetas que orbitan sistemas de pares de estrellas de la técnica de microlente gravitacional, es posible que encontremos muchos más sistemas como este gracias al telescopio Hubble.

Publicado en Astronomía

En algún lugar de los confines del espacio se encuentra una misteriosa anomalía gravitatoria que está arrastrando todo hacia ella, incluso a la Vía Láctea y, por lo tanto, también al sistema solar y la Tierra. Sin embargo, no representa ningún peligro para la humanidad.

Se trata del Gran Atractor, que tiene una fuerza gravitacional tan fuerte, que arrastra a cientos de galaxias, incluida la nuestra, a lo largo de una región de millones de años luz. El astrofísico Paul Sutter, de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.), asegura que esta región galáctica es "un volumen de espacio en el que todas las galaxias en ese espacio fluyen a un centro común".

En el 2014, el telescopio espacial Hubble de la NASA captó la destrucción de la galaxia ESO 137-001 mientras era atraída por el Gran Atractor. Pero afortunadamente, esta misteriosa anomalía gravitatoria "no destruirá nuestra galaxia, porque nunca vamos a llegar a ella", afirma Sutter.

Según el astrofísico, la Vía Láctea no correrá la misma suerte que ESO 137-001 debido a que "hace unos 5.000 millones de años, la energía oscura comenzó a dominar nuestro universo". "No sabemos exactamente qué es la energía oscura, pero sí sabemos que está provocando que la expansión de nuestro universo se acelere", agregó.

Publicado en Astronomía

Hace poco más de un mes, el pasado 2 de mayo, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Lieja, en Bélgica, anunciaban el hallazgo de tres planetas del tamaño de la Tierra potencialmente habitables que orbitan una estrella enana y muy fría a solo 40 años luz de nosotros. Ahora, ese mismo grupo informa de que los dos planetas interiores del sistema son principalmente rocosos, como el nuestro, un dato que refuerza aún más la posibilidad de que esos mundos puedan albergar vida. Los investigadores también han determinado que las atmósferas de ambos planetas parecen compactas, similares a las de la Tierra, Venus y Marte.

Los científicos, dirigidos por Julien de Wit, del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT, llegaron a esta conclusión apenas unos días después de anunciar el descubrimiento del sistema planetario.

El 4 de mayo, el equipo aprovechó la oportunidad de poder utilizar el telescopio espacial Hubble de la NASA y apuntó a la estrella del sistema,Trappist-1 -llamada así por el telescopio con el que fue descubierta originalmente, Trappist-, para observar un evento raro: un doble tránsito, el momento en el que dos planetas pasan casi simultáneamente frente a su estrella. «Ahora, por primera vez, tenemos observaciones espectroscópicas de un doble tránsito, lo que nos permite obtener una visión sobre la atmósfera de ambos planetas (Trapist-1 b y c) al mismo tiempo», dice De Wit.

 

Los científicos observaron los descensos en la luz de la estrella sobre un estrecho rango de longitudes de onda que resultó no variaban mucho. Si los descensos hubieran variado significativamente, habrían demostrado que los planetas tienen atmósferas ligeras, grandes e hinchadas, similares a las del gigante gaseoso Júpiter.

Pero ese no era el caso. En lugar de ello, los datos sugieren que ambos planetas en tránsito tienen atmósferas más compactas, similares a las de los planetas rocosos como la Tierra, Venus y Marte.

 

 

Publicado en Astronomía

El telescopio espacial Hubble de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) ha captado espectaculares auroras en los polos del planeta Júpiter, que en cuestión de días será visitado por un artefacto humano, la nave Juno. Estas luces impresionantes son aún más grandes que la Tierra, cientos de veces más energéticas que las auroras en nuestro planeta y jamás cesan. 

Ahora los astrónomos se han centrado en otra hermosa característica de ese mundo: las auroras. Estos brillos de extraordinaria intensidad se crean cuando las partículas de alta energía entran en la atmósfera de un planeta cerca de sus polos magnéticos y chocan con los átomos de gas.

Además de producir bellas imágenes, el Hubble tiene como objetivo determinar cómo los diversos componentes de las auroras de Júpiter responden a diferentes condiciones del viento solar, una corriente de partículas cargadas expulsada del Sol.

Este programa de observación está coordinado con la nave Juno de la NASA, que se encuentra actualmente en el viento solar cerca de Júpiter y entrará en la órbita del planeta el próximo 4 de julio.

Mientras que el Hubble está observando y midiendo las auroras en Júpiter, Juno mide las propiedades del propio viento solar; una colaboración perfecta entre un telescopio y una sonda espacial, dicen los responsables del primero.

Publicado en Astronomía

 Esta es la primera foto del Hubble que abarca toda la Nebulosa Burbuja, y fue hecha para celebrar el 26  aniversario de su lanzamiento: el telescopio espacial despegó a bordo del transbordador Discovery el 24 de abril de 1990.

No es la primera vez que el Hubble nos presenta a esta pompa espacial particular. Sucede que el telescopio hizo una imagen de la Nebulosa Burbuja poco después del lanzamiento, pero en aquel momento, su cámara experimentaba dificultades técnicas y la burbuja salió bastante borrosa.

En 1993, una misión de reparación cambió la primera cámara por una versión actualizada, y las fotos posteriores del Hubble capturaron la nebulosa con detalles sin precedentes. Con todo, el telescopio solo podía ver la nebulosa por partes, porque su campo visual era relativamente pequeño. Así que, armados con una cámara aún más avanzada que fue instalada en 2009, los operadores del Hubble decidieron que sería buena idea “hacer brillar” esta burbuja.

Los astrónomos estarán muy complacidos, porque el mosaico de imágenes, altamente detallado, les permitirá estudiar la burbuja en todo su esplendor. Y la escena resultante podría ayudarnos a entender mejor cómo es que las estrellas masivas moldean sus entornos con sus fuertes vientos de radiación.

La burbuja es creada por una estrella muy brillante.  Esa estrella es entre 10 y 20 veces más masiva que nuestro sol, y está generando un viento poderoso de partículas de alta energía. Como la estrella vive dentro de una densa nube de gas y polvo, ese viento esculpe su entorno, calentando el material y haciendo que resplandezca con brillantes colores.

No obstante, como la burbuja es tan enorme y lejana, es muy difícil detectar sus cambios, excepto en una escala temporal muy grande. Pero ahora, con unos 20 años de imágenes para estudiar, cabe la posibilidad de ver la burbuja en movimiento.

 

Publicado en Astronomía

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado un exitoso descubrimiento, captar a la galaxia más lejana jamas registrada gracias al telescopio Hubble.

Hemos dado un paso enorme hacia atrás en el tiempo, mucho más allá de lo que creíamos que era posible con el Hubble. Observamos una galaxia que existía cuando el universo solo tenía un 3% de su edad actual, explica Pascal Oesch, de la Universidad de Yale, uno de los autores del hallazgo.

De acuerdo con los astrónomos, la galaxia, llamada GN-z11, brilla con una intensidad sorprendente teniendo en cuenta la distancia que la separa de nuestro planeta: 13.400 millones de años luz. 

Los científicos estiman que la edad del universo es de 13.800 millones de años, y la fuente de luz más remota de todas las conocidas hasta el reciente hallazgo está situada a una distancia de 13.200 millones de años luz de la Tierra.

 

 

Publicado en Astronomía
Página 1 de 2