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El observatorio meteorológico estadounidense GOES-16 de la NASA ha obtenido su primera imagen, captada el 29 de enero de 2017. La impresionante instantánea muestra un agujero coronal masivo en el Sol que permite un entendimiento más profundo de la actividad del astro.

El Sol tiene un ciclo de 11 años en el que su actividad cambia de fuerte a leve. Actualmente, nuestra estrella se está acercando al mínimo solar. Durante la fase suave, las llamaradas solares se vuelven raras, con una actividad solar mucho más baja. En estos momentos, los agujeros coronales aparecen en la superficie, escribe Science Examiner. 

Estos agujeros representan áreas donde la corona del Sol aparece más oscura porque el plasma tiene corrientes de alta velocidad abiertas al espacio interplanetario, resultando en un área más fría y de menor densidad en comparación con su entorno. 

Solar Ultraviolet Imager (SUVI) es un telescopio que monitorea el sol en el rango de ondas ultravioleta extremas. Va a captar imágenes del disco solar 24 horas por día y podrá ver más del ambiente alrededor del Sol que los satélites geoestacionarios anteriores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

La corona solar es tan caliente que se observa mejor con las cámaras de rayos X y ultravioleta. Varios elementos emiten luz en longitudes de onda específicas de EUV y rayos X, dependiendo de su temperatura, por lo que, observando en varias longitudes de onda diferentes, se puede hacer una imagen de la estructura de temperatura completa de la corona. El GOES-16 SUVI observa el Sol en seis canales EUV.

Los datos del SUVI proporcionarán una estimación de las temperaturas del plasma coronal y mediciones de sus emisiones, que son importantes para la predicción del tiempo espacial. Este telescopio es esencial para entender áreas activas y erupciones que pueden conducir a eyecciones de masa coronal capaces de impactar la Tierra.

Publicado en Astronomía

Aunque se acaba de hacer público, hace apenas un mes las alarmas de radiación nuclear saltaron en Noruega y Rusia por la detección de pequeñas cantidades de yodo-131 en el ambiente. Los niveles de radiación eran muy bajos y no planteaban ningún peligro para la salud, pero la preocupación al respecto aumentó al comprobar que la mancha nuclear comenzaba a extenderse por otras zonas de Europa, llegando a alcanzar países como Finlandia, Polonia, República Checa, Francia, Alemania e incluso una pequeña zona del norte de España.

Varias de estas naciones han lanzado comunicados al respecto, como el de las Autoridades de Seguridad Nuclear Francesas o la Autoridad Noruega para la protección contra la Radiación, todos ellos llamando a la calma por la ausencia de riesgo de estas emisiones; pero aún así es importante detectar su origen para evitar futuros accidentes con peores consecuencias.

Para ello ya se han iniciado varios protocolos de búsqueda, incluyendo la ayuda del WC-135 Constant Phoenix, un avión de propósitos especiales usado por las fuerzas aéreas de EEUU para recoger muestras de la atmósfera con el fin de de detectar el origen de posibles explosiones nucleares.

Las primeras teorías sobre el origen de esta mancha nuclear se han dirigido a posibles pruebas nucleares realizadas por Rusia de forma clandestina en el Ártico, pero lo cierto es que se trata de una hipótesis bastante pobre, puesto que sólo se han encontrado trazas de yodo-131 y en ese caso lo lógico habría sido encontrar otros muchos isótopos radiactivos.

Sea como sea, la búsqueda sigue y más allá de todas las teorías de la conspiración que inevitablemente han surgido y seguirán surgiendo al respecto es realmente importante encontrar la fuente del problema cuanto antes. Quizás así la próxima vez se puede solucionar a tiempo, antes de que gran parte del mapa se manche con la temible radiactividad.

Publicado en Actualidad

En su sitio web, la agencia espacial ha publicado una imagen animada del fenómeno, que muestra con claridad una gran mancha oscura que parece rasgar la superficie del Sol.

Este curioso fenómeno, denominado 'agujero coronal', se produce en zonas de la corona solar en donde la densidad y la temperatura del plasma son aproximadamente cien veces más bajas que en el resto de la superficie.

Los agujeros coronales aparecen en periodos de actividad solar mínima, y tras su formación la Tierra sufre las llamadas "tempestades magnéticas", que se dejan sentir en algunos dispositivos electrónicos, aparatos espaciales, frecuencias de radio y en la observación de fenómenos atmosféricos como la aurora boreal.

De hecho, los expertos opinan que las propias fotografías que muestran el agujero coronal podrían estar afectadas por el temporal geomagnético. Por todo esto, la predicción de posibles tempestades geomagnéticas no es muy fiable, aunque se considera que la probabilidad de que aparezcan en la Tierra es muy alta.

                                                                                                           

Los científicos han adjudicado al agujero el grado «G2», que corresponde a un nivel moderado en la escala de intensidad de temporales geomagnéticos.

Hay que tener en cuenta que este tipo de agujeros aparecen con frecuencia en el Sol . En diciembre del año pasado, tal y como reflejamos en este mismo medio, la NASA también informó sobre otro fenómeno de este tipo.

Publicado en Astronomía
Jueves, 14 Julio 2016 09:34

Enorme mancha negra, aparece en el Sol

El observatorio de Dinámica Solar de la NASA ha descubierto un agujero coronal en el astro rey. Como explica el periodista Tom Yulsman en su artículo para la revista científica 'Discover', el fenómeno consiste en que el campo magnético del Sol se abre al espacio interplanetario, provocando que el material caliente de la corona salga de manera acelerada hacia el exterior.

En consecuencia, estas áreas tienen poco plasma caliente en comparación con su entorno más brillante y más caliente, hecho que también determina su color oscuro.

                                   

Según los datos de la NASA, estos agujeros coronales pueden permanecer durante semanas o incluso meses y ocupar hasta una cuarta parte de la superficie del Sol. Además, pueden tener ciertos efectos también en la Tierra. Se cree que los vientos solares que aparecen en la zona pueden formar tormentas solares que, a su vez, tienen la capacidad de perturbar los sistemas de satélites y comunicaciones de radio

Publicado en Astronomía