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Existe gran probabilidad que los exoplanetas de TRAPPIST-1 puedan albergar vida.

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Hace casi una semana pudimos conocer la existencia de un sistema estelar a 39 años luz de distancia, el cual alberga 7 planetas similares a la Tierra, tres de los cuales se encuentran en la zona habitable. Los científicos han anunciado que un cuarto planeta también podría ser habitable, si consideramos otras condiciones.

Si los hallazgos del estudio son correctos, eso quiere decir que TRAPPIST-1h (el planeta más lejano de los descubiertos en esta estrella, que actualmente es considerado un exoplaneta helado), podría ser capaz de albergar océanos. 

Los astrónomos definen la zona habitable dependiendo de dos moléculas relacionadas a la vida en la Tierra: dióxido de carbono y agua. Según esta definición, la energía solar es tan escasa en la región externa de la zona habitable que el CO2 se congela, como sucede en Marte. En cambio, en la región interna la temperatura está por encima del punto de evaporación, lo que quiere decir que es muy caliente y los océanos pueden evaporarse, provocando un efecto invernadero acelerado. Esto podría haber sucedido en Venus hace muchísimo tiempo.

 

Uno de esos gases es el hidrógeno. Hace años los científicos propusieron que los planetas con atmósferas gruesas y llenas de H2 podían mantener la temperatura lo suficientemente cálida como para soportar agua líquida, incluso a una distancia de hasta 10 UA (unidades astronómicas), la misma que tiene Saturno con respecto al Sol. No obstante, ¿puede un planeta rocoso mantener una atmósfera rica en H2 durante los miles de millones de años necesarios para que la vida evolucione? Después de todo, el H2 es una molécula extremadamente liviana que puede escapar hacia el espacio.

Los astrónomos esperan comenzar a observar las atmósferas de planetas rocosos cercanos, para buscar señales de vida, con el lanzamiento del telescopio espacial James Webb en el 2018.

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